Mi suegrita hermosa, que ha sido como una segunda madre y a quien le agradezco por haberme acogido con todo el afecto, cariño y aprecio cuando decidió hacerme parte de su familia. Señor Jesús, quiero darte gracias igualmente porque sus acciones han sido una bendición en momentos en que los he requerido. Protégela y dale una larga y sana vida.

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